martes, 13 de julio de 2010

Primer Centenario de Tenares: Una reflexión sobre el pasado

Por Cheché Santana

Hoy me embarga la emoción al presentarles una pequeña reflexión acerca del devenir histórico de nuestra patria chica.

Recuerdo aquella canción popular titulada “Los cien años de Macondo” de ese gran astro del merengue Johnny Ventura. En aquellos tiempos, finales de los sesentas y principios de los setentas, cuando disfrutábamos de ese melodioso merengue, en cuyo baile, la expansión del espíritu se hacia infinita. Mientras gozábamos, muchos quizás no sabíamos que dicho tema era una síntesis de una de las obras más trascendentes de la literatura latinoamericana, traducida a más de veinte idiomas, escrita por el Premio Nóbel de Literatura de 1982, Gabriel García Márquez.

En esa novela, el escritor da muestra de su capacidad creadora, hablándonos de un pueblo llamado Macondo. Los personajes armonizan de forma extraordinaria con el entorno natural, que se resiste a la fundación de un pueblo. De forma esquemática y cronológica, el autor describe el desarrollo de este pueblo imaginario, con sus sueños e incertidumbres respecto al impacto de la civilización.

Con la pureza e ingenuidad en su nacimiento, podemos establecer un paralelismo entre ficción y realidad, entre el Macondo de García Márquez y el Tenares de Julián Javier. Sería fascinante poder subirnos a una maquina del tiempo y poder contemplar ese drama acogedor de un pueblo que ha sabido cargar con dignidad en sus alforjas, el peso de la historia por todo un siglo.

¡Cuántos sueños! ¡Cuántas esperanzas! ¡Qué derroche de amor por las generaciones futuras! ¡Qué agradecidos estamos de ti, Don Julián Javier! Nuestro eterno agradecimiento a las nobles familias que te acompañaron en el emprendimiento. Cien años de identidad y abrazo colectivo. Hoy cada uno de nosotros podemos decir con orgullo: Soy de Tenares.

Tengo la creencia de que un pueblo que cumple un siglo de historia es tan joven que apenas entra en la pubertad y que esta expuesto a una metamorfosis en su desarrollo físico y psíquico, a una turbulencia inconmensurable. Solamente mediante una meditación profunda podemos encontrar la fórmula que nos permita la reedición de un proyecto de pueblo que honre la memoria de nuestros fundadores.

Recuerdo haber leído en “Cien años de soledad”, sobre la repercusión de la llegada de la civilización a Macondo. A parte del hielo, la pianola, el daguerrotipo y la alquimia, la civilización produjo acontecimientos funestos como la llegada de la industria bananera, que trajo consigo los prostíbulos, las casas de juego y topo tipo de vicio, culminando con el asesinato de toda la descendencia del coronel Aureliano Buendía y la muerte de miles de obreros a manos de las fuerzas opresoras de la compañía que convirtió a Macondo en un pueblo olvidado.

Nuestro pueblo no ha escapado a las consecuencias de la civilización. Como Macondo, nos hemos beneficiado de la ciencia y sus avances como la electricidad, la radio la televisión, la computadora, la Internet y otros adelantos tecnológicos. Inmediatamente después de la desaparición de la dictadura de Trujillo, nuestro pueblo sientió la libertad, la esperanza y el vigor del esclavo que ha roto sus cadenas. Surgió una generación cargada de sueños, ideales y amor patrio; proliferaron los clubes culturales y deportivos, los partido políticos y los movimientos de izquierda revolucionaria.

Ese huracán de sueños e ideales culmina con la instauración de un gobierno democrático y revolucionario que representó la voluntad popular en la persona de Juan Bosch. Pero las fuerzas diabólicas nunca duermen y frustraron los anhelos del pueblo con la ignominia del golpe de estado de 1963.

Sin embrago, nuestro pueblo no duerme y comprende que no podía permitir que por cobardía le arrancaran la vida. Al mediodía de ese 24 de abril de 1965, decide lavar con su sangre la mancha traidora que ofendió a la patria.

Al tercer día, el Tío Sam, en nombre de la guerra fría, acusa a nuestro pueblo de comunista, lo encarcela y hasta lo asesina. Pasada la confrontación, se inicia la ejecución de un plan siniestro y muy bien orquestado, en nombre del “sueño americano”, con el visado masivo a menores a finales de la década del 60. Para Tenares, esto se tradujo en droga, dinero sucio, muerte, transculturación, dependencia y consumismo.

Creo que este primer siglo de vida como pueblo es una ocasión significativa para que como tenarenses hagamos una evaluación minuciosa de nuestra historia y así sentemos las bases de nuestro desarrollo político, económico y sociocultural. Promovamos las transformaciones necesarias para que Tenares mantenga su identidad, se fomente la creatividad y la convivencia social que propicie la felicidad de las presentes y futuras generaciones.

¡Qué la fuerza divina nos ilumine!

domingo, 11 de julio de 2010

Ciudadanos del mundo

Por Eddy Sosa

El laureado escritor colombiano, premio Nobel de literatura en 1982, Gabriel García Márquez, decía en una de sus obras, que la vida no es la que uno ha vivido, sino la que uno recuerda y como la recuerda para contarla.

Márquez sabía muy bien, más allá de la imaginación y su creación literaria, que el ser humano está llamado a trascender y a explotar sus mejores facultades; que la búsqueda constante de la razón de la existencia debía aparecer como un imperante insustituible, obviando muchas veces la influencia que ejerce la magia de la memoria y el tiempo en nuestra vida.

Tomando como ejemplo la frase del insigne escritor, me viene a la mente el tema de la identidad y la nacionalidad, ya que estos factores tienen mucho que ver con el desarrollo de los pueblos. Cuanto más conscientes somos de nuestro origen y proyección, en mejores condiciones estaremos de afrontar nuestro futuro.

Sobre el sentido de nacionalidad e identidad, puedo decir que uno no necesariamente pertenece al lugar en donde uno haya nacido, sino donde nuestros sueños y los hechos más interesantes de nuestras vidas hayan tenido lugar. Los vínculos permanentes con los pueblos que amamos son los que nos hacen velar y luchar por el bienestar común; en ese sentido podemos comprender como una persona puede apreciar y valorar la cultura y la grandeza de varios pueblos a la vez e, incluso, hasta del mundo.

El sentido práctico de tener una visión universal humanística nos hace ser tolerantes, virtud del hombre civilizado, e incide directamente en el desarrollo de la consciencia social que se manifiesta en el amor por los pueblos; por eso muchos inmigrantes motivados por diferentes razones se establecieron a principio de siglo pasado en el pueblo que hoy llamamos Tenares y tanto fue su amor y su aculturación que prontamente terminaron asimilando sustancialmente la esencia cultural de nuestros campos, quedándose eternamente en la memoria histórica y espiritual de nuestra comunidad; en tal virtud muchos pueden hoy cantar a voz en cuello las famosas líricas de la canción que dice: No soy de aquí/ ni soy de allá/ no tengo edad ni porvenir/ y ser feliz/ es mi color de identidad. En este año especial y memorable del centenario de Tenares le damos la bienvenida a todos aquellos tenarenses ausentes que aman su tierra y a todos aquellos que de una u otra manera se sienten tenarenses y ciudadanos del mundo, porque saben valorar la belleza y la grandeza de nuestra tierra. Que sea el mes de octubre una preciosa oportunidad para el reencuentro y revalorización de nuestra identidad.

Aún con nuestras precariedades y carencias, entendemos que todo no está perdido, que los pétalos están siendo quitados, para que prontamente aparezca la hermosa flor granada. Es una manera optimista de visualizar un pueblo mejor.

Reconocemos que los grandes hombres y mujeres no tienen necesidad de promover sus buenas acciones, sabemos que hay muy buenos tenarenses diseminados en muchas partes del mundo, que sí les importa el futuro de nuestro pueblo y que de una manera anónima contribuyen con su granito de arena en el desarrollo de nuestra patria chica. Es propicia la ocasión para en este importante año del primer centenario de nuestro pueblo, convocar a todos los hombres y mujeres que se sientan ser tenarenses, no importa donde se encuentren, a que unan voluntades y que desde cualquier posición que ostenten, piensen en qué forma pueden contribuir para construir un Tenares mejor, con un mejor mañana y con un mayor grado de esperanza, para que el ‘‘ser feliz se erija como el único color de nuestra identidad’’.

jueves, 24 de junio de 2010

Primer Centenario de Tenares... ¿para qué celebrarlo?

Por Félix González*
Para que como pueblo podamos conservar nuestra identidad, debemos basarla principalmente en nuestra cultura y nuestra gente. El interés de celebrar el primer centenario de la ciudad es sacar la fuerza interior de los que vivimos en ella, reconociendo a quienes han aportado a su desarrollo.

Las generaciones futuras deben preservar los valores que nos dieron origen. Debemos decirles y enseñarles lo que se puede hacer para mejorar el futuro de Tenares, tomando en cuenta la educación de un ser humano íntegro.

La celebración de este primer centenario debe involucrar a nuestros campesinos, nuestros barrios, nuestras lomas, todas las secciones o parajes de nuestro municipio; este es el momento para convertirnos en verdaderos servidores de nuestra comunidad, promoviendo nuestros valores, nuestra salud, nuestro trabajo, cuidando nuestro entorno.

Como tenarenses, sin importar la situación económica, basta identificarnos como hijos de este pueblo. ¡Celebremos unidos!

*El autor es graduado en Ciencias Agrícolas de la Universidad Mundial Dominicana. Animador cultural y servidor social. Es miembro del Taller Literario Francis Livio Grullón de Tenares, donde contribuye a la preparación de los jóvenes interesados en la literatura. Ha publicado en algunas revistas y periodicos de la región nordeste y en medios alternativos del país. Es el Vicepresidente y Gerente General del Movimiento Artístico Hermanas Mirabal de la República Dominicana.

sábado, 12 de junio de 2010

Primer Centenario de Tenares... ¿algún legado?

Por Eddy Sosa*
La celebración del primer centenario de la fundación de Tenares debe ser una gran oportunidad para evaluar con mucha seriedad y sinceridad nuestras fortalezas y debilidades en estos años transcurridos; determinar como fruto de esta evaluación, cuales han sido nuestros grandes logros y nuestros grandes desaciertos, para así poder tomar acciones concretas que promuevan nuestro desarrollo. Los reconocimientos a destacadas personalidades de este municipio nos permitirán crear conciencia de los valores existentes en nuestra comunidad y como propuesta motivadora, mucho nos gustaría escuchar en un acto público las historias conmovedoras e interesantes de las personas reconocidas y el móvil que las ha llevado a ser entes de bien social.

Será a la vez un gran momento, como así lo planteó nuestro amigo Eduard Tejada, de pensar un poquito más en nuestros recursos naturales: ríos, montañas, bosques, parques, cuencas hidrográficas etc. Y que esto se manifieste con un primer ejemplo, sembrando los primeros cien árboles por personas destacadas del municipio.

Es por igual, una excelente ocasión para repensar en nuestra juventud tenarense y la falta de oportunidades. Sabemos que para este gran evento nos visitarán muchos tenarenses ausentes y personas con mucha solvencia moral y económica, en este momento trascendental, que impere el diálogo antes y después del simposio propuesto, que versará sobre el futuro de Tenares y que de ahí salga una comisión que pueda conseguir por lo menos cien becas y cien empleos para jóvenes de escasos recursos de nuestro municipio, o bien sea lo que los participantes del mencionado simposio consideren oportuno.

Algo sumamente importante, que no se debe escapar, es la propuesta de que se sumen todos los funcionarios públicos del municipio así como todos los empresarios, para formar una comisión que se dirija al Palacio Nacional para plantear el grave problema del sistema de alcantarillado y agua potable del municipio de Tenares.

Llevando acabo estas pequeñas acciones, así como otras más no mencionadas aquí, podremos seguir avanzando y celebrar un primer centenario, y otros más, con mucho orgullo y dignidad.

*El autor es licenciado en Lenguas Modernas, mención Inglés, (UASD), con Maestría en Educación Superior (UCNE). Es animador sociocultural, servidor social y activista ambientalista. Miembro fundador y subcoordinador del Taller Literario Francis Livio Grullón. Miembro fundador de la Fundación de Interacción Cultural Dominico-Americana. Miembro fundador de la Comunidad Ecológica de la Provincia Hermanas Mirabal. Ganador del primer lugar, renglón cuento, en el Concurso Regional de Literatura 2009, organizado por FUNDACOM, en la Provincia Duarte. Ganador de una mención de honor en el concurso de ensayo "Profesor Juan Bosch: Legado de un Humanista" en conmemoración al centenario del Natalicio de Juan Bosch. En 2009 publica su primer libro de cuentos: “Lively Short Stories”. Un trabajo suyo aparece en “Textos reunidos” publicado en el marco de la XIII Fería del Libro Santo Domingo 2010, en conmemoración del 50 aniversario del asesinato de las Hermanas Mirabal.

jueves, 10 de junio de 2010

Primer Centenario de Tenares... ¿nos atañe?

Por Carlos Sosa
Perdón, Verdaguer… Cien años sí es un siglo.

Octubre 20 del 1910. Tenares es declarado "Pueblo legalmente constituido". Hace cien años. Pero a quién le ha importado un bledo eso. Que es un centenario para que celebremos con orgullo el haber aglutinado, albergado y dado al mundo hombres y mujeres en todos los ámbitos del saber y el quehacer humano.

En una sociedad con sentido de la historia se organizan grandes desfiles y una exposición nacional de lo que somos, para demostrarle al país los progresos de un pueblo ejemplar. Se cursan invitaciones a todos los representantes de pueblos circunvecinos, a la diáspora, a los tenarenses dispersos en el mundo y gobiernos municipales de pueblos amigos. Artistas, comerciantes, familias en ausencia. A los escritores en franca actividad. Y reflexionamos sobre lo que nos ha sucedido en cien años. Cómo subsanar las debilidades y fortalecer de algún modo las vulnerabilidades.

Tite Concepción ya lo ha rezado hasta la saciedad. Celebramos un bello acto en el 99 aniversario, en la hermosa Plazoleta José Minervino, con niños y adolescentes de diferentes centros escolares, porque el fundador don Julián también cumple años el 20.

El Centenario de la Fundación de Tenares en octubre generará una cobertura noticiosa nacional sin precedentes. Donde miles de tenarenses se esforzarán por dejar el mejor testimonio humano de los primeros 100 años de esta joven demarcación geográfica llamada Tenares. Salcedo hizo lo propio hace treinta años, celebrando con bombos y platillos. Igual que Castillo, Cotui, Bonao, Jánico...

El gobierno debe decretar semana aniversaria, el congreso y la alcaldía tienen un capítulo para tales fines.

Nos encaminamos hacia el primer centenario de nuestra fundación. El mejor homenaje a aquellos padres fundadores no será seguramente un frío monumento o una placa de bronce destinada a ser robada y fundida, sino cumplir con aquellos puntos cardinales trazados por tantos apellidos insignes que nos han honrado por permanecer haciéndonos crecer, quedándose aquí, aun teniendo otras tantas oportunidades y alternativas.

Los Minervino, Javier, Camilo, Morillo. Los Tábar, Pantaleón, Concepción-Lajara, González, Antigua… anhelaban un pueblo con industria, justicia, equidad y educación, como lo dejaron plasmado en sus incontables testimonios y anhelos.

En ese contexto estaremos sacando a flote nuestra memoria geográfica, nuestro espíritu colectivo de hacer más que una fiesta de rones y estridencias, más bien un homenaje a la historia viva. Al espacio que hemos construido entre todos para legarles a nuestras generaciones por venir otro siglo de luz. Otro siglo de solidadridad.

¡Enhorabuena tenarenses!, aunemos esfuerzos. ¡Feliz Centenario!

jueves, 3 de junio de 2010

El pueblito que reía y reía...

Por Carlos Sosa*

Lo que más me impresionó fue ver sus calles anchas, muy anchas. Alguien me contó que un inmigrante llamado José Minervino, se inspiró en una calle de Buenos Aires y las diseño con regla y compás para que así las hiciesen. Mis padres habían nacido aquí y lo conocían pero yo no, aunque vine muy chiquito, ya sabía que se llamaba Tenares. Que le habían puesto ese nombre en honor a un oficial (general) que peleó en la guerra y que casi estaba en el olvido. Ese señor muy valiente, murió viejecito sin mucho reconocimiento, me cuentan, nació en Yaiba, un campito del Municipio de Castillo, pero de él se sabe muy poco. Una escuela de Castillo se llama como él, Olegario Tenares.

Tenares queda en el nordeste del país. Limita al norte y oeste con la provincia de Espaillat, al sur con las de Duarte y La Vega y al este con la Duarte. Está formada en su zona norte por las estribaciones meridionales de la cordillera Septentrional, en tanto que el sur es una llanura de suave pendiente. El clima es más lluvioso en la sierra y hacia la llanura, todavía cálida y húmeda descienden las precipitaciones, lo que permite la presencia de del bosque en la primera y fértiles tierras de cultivos tropicales en la segunda: café, cacao, plátano, guineo, maíz, frijoles, tabaco, cítricos y otros cultivos, como la yuca y la batata. Pertenece a la provincia Hermanas Mirabal y cuenta con una superficie de 161.10 km2; población (1990), 32,976 habitantes, 199 por km2, más de 9 mil estudiantes, 320 maestros, 452 estudiantes de universidades y más de medio centenar de escuelas y colegios. Un parque que ya la familia casi no visita, un centro Comunal, una amplia sala de Internet, un Poli Deportivo, un hermoso templo Católico, El Cerro de la Cruz, una de las mayores elevaciones de la Septentrional, muchas otras iglesias, pero no tenemos cine ni agua potable.

Pero Tenares es chévere, su gente se ríe mucho y esto me gusta, hay la historia de que los viajeros de paso, contaban sus historias por las noches y que siempre estaban riendo. Trabaja desde muy temprano y a veces se divierte. El aparato productivo está compuesto de agricultores, que siembran la tierra y cuidan su cosecha para venderla y alimentar a los suyos, pequeños comerciantes llamados chiriperos, pulperos y negociantes, principalmente tiendas, salas de Chat, salones de belleza, aunque también existen fábricas de queso, dulces, y de materiales de construcción.

Casi todos sus niños van a la escuela, en los campos algunos ayudan en la agricultura. Muchos hacen deporte en pequeñas ligas o guiados por sus maestros, pero hay pocas opciones de diversión sana. Cada año se celebran eventos donde los niños tienen participación.

Antes era muy diferente, 100 años atrás, cuando el pueblito se fundó y se llamaba Los Ranchos, los niños andaban a pie si era cerca y en burro o caballo si era lejos. Algunas cosas no existían y en vez de las actuales había tinaja, higüero, pilón, colador de tela, catre, litera, lámpara jumeadora, batea, lebrillo, terina, ponchera vacero y las calles no tenían asfalto.

Gran parada era el punto de encuentro para negocios, actividades y recibir visitas. (Quizás por eso tiene el club cultural más viejo de la región aún con vida). Hasta que Don Julián se mudó en el centro y dijo: “Aquí fundaremos un Pueblo” y así fue.

La iglesia jugó un papel muy importante, por la fe del pueblo. El día de San Antonio de Papua se celebra el 13 de junio, hasta hoy.

Pese a que somos apenas un pueblito, lejos de la capital, la gente vive feliz y se ríe todavía. Nos gusta que los más de diez mil tenarenses que viven en el exterior (Estados Unidos, Puerto Rico y España) nos manden regalos. Pronto, muy pronto, Tenares será más grande y más hermoso, entonces ustedes verán como todo el mundo ríe, ríe y ríe de felicidad, Dios mediante…

*El autor es maestro, comunicador y escritor de Tenares. Ganador de incontables premios. Ha publicado textos en cuento y poesía. Columnista, articulista y colaborador de diferentes medios de comunicación. Autor de temas musicales, incluyendo el himno de la Asociación Pro Desarrollo de Tenares. Promotor cultural y ecologista (Fundador del grupo ecológico PROVIVIR y del grupo de Teatro IMPACTO). Su novela Alas de Almendro, promete recoger momentos importantes de nuestra vida municipal. En la actualidad trabaja la Educación Artística desde su posición con docentes, estudiantes e instituciones.

El niño que fundó un pueblo

Por Dr. Andrés Gabino Concepción (Tite)*

-Abuelo, cuéntame un cuento. Háblame de un niño que se llamó Julián Javier.

-Mi querido nieto, tú te refieres al hijo de don Elías Javier y Doña Victoria de la Cruz. Bueno, ese niño nació hace mucho tiempo, el 20 de octubre de 1880, en el campito llamado Arroyo Seco. Desde muy pequeño, Julián fue amante de la naturaleza, le gustaba jugar con los animales. Fue un niño tranquilo, obediente, respetuoso y cuidaba a los viejos del lugar. Un día vino de visita a su casa, la familia Estrada desde San francisco de Macorís, puesto que ellos lo habían bautizado. Por la tarde, cuando reposaban en la terraza cerca de la cocina, el señor Estrada dijo a don Elías: “Compadre, el objetivo de mi visita, entre otras cosas, es llevarme a mi ahijado Julián para nuestra casa y ponerlo a la escuela, este niño compadre, no puede crecer bruto, por su forma de ser se nota que tiene inteligencia natural y de él se puede sacar un gran hombre. Esa forma cariñosa y las preguntas que hace, dice lo que va a ser”. Don Elías, su padre, sorprendido por la petición del compadre no atinaba a darle una respuesta y después de estar una hora pensando lo que iba a decir, ya cuando se despedía del señor Estrada le dijo: “Compadre, deme una semana, para decidirme si lo dejo ir o lo dejo aquí… Fíjese compadre, no es fácil decidirme. Julián nunca se ha ido ni siquiera por dos días fuera de esta casa. Agradezco su intención. Yo le aviso, yo voy a comunicárselo personalmente”. Esa vez se fueron si el niño. Ese domingo, luego de retirarse la visita, don Elías le preguntó al niño Julián: “Hijo mío, ¿quieres crecer bruto, ignorante o por el contrario deseas estudiar en el pueblo, tener como amigos, a otros muchachitos, llegar a ser un hombre preparado?”. El niño Julián contestó: “¿Cuándo me voy papá?” “Déjame comprarte una ropita y zapatos nuevos”, repuso el padre. “Ve ahora donde Victoria y dale la noticia”. La madre al recibir la información lo abrazó entre alegría y tristeza porque quería que su hijo estudiara, pero no se quería separar de él”. Al Julián llegar a San Francisco de Macorís, la forma de vida, la comida, hasta la noche, para él le resultaron diferentes. Recibió clases de todo lo relacionado con la educación primaria, con el maestro Don Francia Guzmán. El niño Julián venía cada quince días y a veces duraba un mes. Al llegar a su sitio natal y saberlo los primitos y niños del lugar, venían a saludarle, él seguido salía a jugar con ellos y a enseñarle muchas cosas de las que aprendía en el pueblo. Así es como el niño comienza desde pequeño a convertirse en u líder de los demás niños de Arroyo Seco. Vuelve a quedarse definitivamente cuando ya el profesor Francia Guzmán no puede enseñarle más.

-Abuelo, ¿cómo funda el pueblo de Tenares?

-Adorado nieto, el hecho de haber vivido en el pueblo de San Francisco de Macorís, ver la diferencia que hay entre el pueblo y el campo, esa experiencia lo ayudó a inclinarse a fundar un pueblo. Además el casarse con una mujer cubana, muy culta y leída llamada Amparo Naranjo, lo motivó a no llevarle al campo y decidió construir una casa en la hoy calle Sánchez donde está la clínica del Dr. Cabral.

-Abuelo, ¿qué edad tenía Julián Javier cuando dio el primer picazo de su casa para fundar el pueblo?

-Vamos a ver mi niño. Si nació en el 1880 y fundó el pueblo de Tenares en el 1910, entonces tenía 30 años de edad. ¿Verdad? Era todo un hombre. Trabajador incansable, usó las palabras y las manos para fundar, fue un gran conciliador y un buen consejero.

-Abuelo, ¿por qué la gente dice que fue el fundador de Tenares?

-Hijo, tu pregunta es muy interesante y se parece a las que hacía el niño Julián, pues fíjate, es nuestro fundador porque tumbó la finca de cacao y la dividió en solares y calles, construyó varias casas para el comercio, luego compró seis tareas para construir el parque y la iglesia y solicitó dos tareas a don Félix Morales, para el cementerio. Lo previó todo. Con el parque logró que la gente se recreara, con la iglesia, la meditación y el fortalecimiento de la fe. Un lugar para adorar a Dios y en el cementerio, la morada final, el descanso eterno.

-¿Y desempeñó algún cargo en este pueblo?

-Claro, en el 1925 fue alcalde pedáneo de la sección Los Ranchos, hoy Tenares. ¿Complacido hijo?. Hay que agradecer al niño Julián. Los pueblos son del tamaño de su gratitud. En los muchos años de su existencia, sólo dejó de pensar, orientar y construir, cuando ya los pobres huesos y el cansado corazón tocaban el agotamiento, pero desde la niñez el espíritu pudo más que la adversidad. Su espíritu se movía hacia arriba siempre hacia arriba…

*El autor es odontólogo, maestro, historiador e investigador de temas diversos. Poseedor de un espíritu de colaboración y solidaridad a toda prueba. Trabajador social y fundador de centros educativos e instituciones de servicio. Ha publicado varias obras, incluyendo el libro “Historia de Tenares”. Deportista de varias disciplinas y político de renombre. Ex Síndico del Municipio de Tenares. Coleccionista de testimonios históricos materiales de invaluable importancia. En la actualidad posee en sus manos un importante proyecto, programa que ha acordado compartir para su ejecución desde el Ayuntamiento Municipal.