miércoles, 22 de septiembre de 2010
Rumbo al Centenario
Promueven el Centenario
Promociones y Visitas a Programas de la Región Nordeste
En Septiembre, 2010.
Por Raquel Ortega


Programa Al Caer la tarde por HMTV, canal 33, producido por Sandy Ortiz y Michael Rodríguez.

miércoles, 8 de septiembre de 2010
Presentan Comité Organizador del Centenario de Tenares

Ocurrió en el marco de una conferencia de prensa efectuada en la Casa Comunal de esta ciudad, con el lema: Cien años de Lucha, Trabajo y Solidaridad identifican a Tenares. Pueblo de gente emprendedora que cree en el porvenir; en amanecer cada día y poder contar a sus hijos e hijas una mejor historia, cargada de entusiasmo y trabajo.
Los organizadores se han propuesto afianzar los lazos de identidad entre los tenarenses con motivo de la celebración de estos 100 años de existencia a los fines de consolidar las bases para la construcción de una mejor sociedad.
El historiador Tite Concepción es el presidente de honor, el alcalde Ermes Rodríguez, presidente y el empresario Eduard Camilo, vicepresidente. Alrededor de sesenta personalidades del municipio completan el comité.
El municipio Tenares está dividido en seis secciones municipales y 67 parajes en una superficie de 161,1 km², equivalente al 37% de territorio provincial. Registra 34.043 habitantes correspondientes al 31% del total provincial. Limita al norte con la provincia de Espaillat y al oeste con Salcedo (municipio cabecera), al sur con las provincias Duarte y La Vega, y al este con Duarte.
Está formado en su zona norte por las estribaciones meridionales de la cordillera Septentrional, en tanto que el sur es una llanura de suave pendiente donde discurren arroyos del río Camú. El clima es más lluvioso en la sierra y hacia la llanura, todavía cálida y húmeda descienden las precipitaciones, lo que permite la presencia del bosque en la primera y fértiles tierras de cultivos tropicales en la segunda: café, cacao, plátano guineo, maíz, frijoles (judías), tabaco y otros cultivos locales, como la mandioca (yuca) y la batata.
“Antes era muy diferente, 100 años atrás, cuando el pueblito se fundó y se llamaba Los Ranchos, los niños andaban a pie si era cerca y en burro o caballo si era lejos. Algunas cosas no existían y en vez de las actuales neveras había tinaja, higüero, pilón, colador de tela, catre, litera, lámpara jumeadora, batea, lebrillo, terina, ponchera vacero y las calles no tenían asfalto. Gran parada era el punto de encuentro para negocios, actividades y recibir visitas. (Quizás por eso tiene el club cultural más viejo de la región aún con vida). Hasta que Don Julián se mudó en el centro y dijo: “Aquí fundaremos un Pueblo” y así fue”. Narra Carlos Sosa, escritor, comunicador y educador en El pueblito que reía y reía... http://primercentenariodetenares.blogspot.com/2010/06/el-pueblito-que-reia-y-reia.html
Licda. Raquel Ortega
Tel.: (829) 723-7878
Email: r.ortegalopez25@hotmail.com
viernes, 20 de agosto de 2010
Logo del Centenario

Vista por el lente de una moderna Kodak, desde la más alta elevación provincial, “El Cerro de la Cruz”, aparece fresca y en movimiento constante, la ciudad de Tenares. Como un puñado de amores renovados. Con cien años sobre sí, que son la adolescencia de la vida para una isla de cinco siglos de descubierta o conquistada por el piropo italo - español. Dos palomas vestidas del lienzo patrio se dibujan las dos xotas (jotas) de las iniciales del fundador y se dan un beso de garganta y nuez de Adán para sellar el pacto de la solidaridad, dando espacio a la figura oval de la mazorca de cacao y la pirámide montañosa de nuestras alturas rurales.
La fe en Dios está reflejada en el verde esperanzador de otro siglo de luz para la paz y el progreso.
martes, 13 de julio de 2010
Primer Centenario de Tenares: Una reflexión sobre el pasado
Hoy me embarga la emoción al presentarles una pequeña reflexión acerca del devenir histórico de nuestra patria chica.
Recuerdo aquella canción popular titulada “Los cien años de Macondo” de ese gran astro del merengue Johnny Ventura. En aquellos tiempos, finales de los sesentas y principios de los setentas, cuando disfrutábamos de ese melodioso merengue, en cuyo baile, la expansión del espíritu se hacia infinita. Mientras gozábamos, muchos quizás no sabíamos que dicho tema era una síntesis de una de las obras más trascendentes de la literatura latinoamericana, traducida a más de veinte idiomas, escrita por el Premio Nóbel de Literatura de 1982, Gabriel García Márquez.
En esa novela, el escritor da muestra de su capacidad creadora, hablándonos de un pueblo llamado Macondo. Los personajes armonizan de forma extraordinaria con el entorno natural, que se resiste a la fundación de un pueblo. De forma esquemática y cronológica, el autor describe el desarrollo de este pueblo imaginario, con sus sueños e incertidumbres respecto al impacto de la civilización.
Con la pureza e ingenuidad en su nacimiento, podemos establecer un paralelismo entre ficción y realidad, entre el Macondo de García Márquez y el Tenares de Julián Javier. Sería fascinante poder subirnos a una maquina del tiempo y poder contemplar ese drama acogedor de un pueblo que ha sabido cargar con dignidad en sus alforjas, el peso de la historia por todo un siglo.
¡Cuántos sueños! ¡Cuántas esperanzas! ¡Qué derroche de amor por las generaciones futuras! ¡Qué agradecidos estamos de ti, Don Julián Javier! Nuestro eterno agradecimiento a las nobles familias que te acompañaron en el emprendimiento. Cien años de identidad y abrazo colectivo. Hoy cada uno de nosotros podemos decir con orgullo: Soy de Tenares.
Tengo la creencia de que un pueblo que cumple un siglo de historia es tan joven que apenas entra en la pubertad y que esta expuesto a una metamorfosis en su desarrollo físico y psíquico, a una turbulencia inconmensurable. Solamente mediante una meditación profunda podemos encontrar la fórmula que nos permita la reedición de un proyecto de pueblo que honre la memoria de nuestros fundadores.
Recuerdo haber leído en “Cien años de soledad”, sobre la repercusión de la llegada de la civilización a Macondo. A parte del hielo, la pianola, el daguerrotipo y la alquimia, la civilización produjo acontecimientos funestos como la llegada de la industria bananera, que trajo consigo los prostíbulos, las casas de juego y topo tipo de vicio, culminando con el asesinato de toda la descendencia del coronel Aureliano Buendía y la muerte de miles de obreros a manos de las fuerzas opresoras de la compañía que convirtió a Macondo en un pueblo olvidado.
Nuestro pueblo no ha escapado a las consecuencias de la civilización. Como Macondo, nos hemos beneficiado de la ciencia y sus avances como la electricidad, la radio la televisión, la computadora, la Internet y otros adelantos tecnológicos. Inmediatamente después de la desaparición de la dictadura de Trujillo, nuestro pueblo sientió la libertad, la esperanza y el vigor del esclavo que ha roto sus cadenas. Surgió una generación cargada de sueños, ideales y amor patrio; proliferaron los clubes culturales y deportivos, los partido políticos y los movimientos de izquierda revolucionaria.
Ese huracán de sueños e ideales culmina con la instauración de un gobierno democrático y revolucionario que representó la voluntad popular en la persona de Juan Bosch. Pero las fuerzas diabólicas nunca duermen y frustraron los anhelos del pueblo con la ignominia del golpe de estado de 1963.
Sin embrago, nuestro pueblo no duerme y comprende que no podía permitir que por cobardía le arrancaran la vida. Al mediodía de ese 24 de abril de 1965, decide lavar con su sangre la mancha traidora que ofendió a la patria.
Al tercer día, el Tío Sam, en nombre de la guerra fría, acusa a nuestro pueblo de comunista, lo encarcela y hasta lo asesina. Pasada la confrontación, se inicia la ejecución de un plan siniestro y muy bien orquestado, en nombre del “sueño americano”, con el visado masivo a menores a finales de la década del 60. Para Tenares, esto se tradujo en droga, dinero sucio, muerte, transculturación, dependencia y consumismo.
Creo que este primer siglo de vida como pueblo es una ocasión significativa para que como tenarenses hagamos una evaluación minuciosa de nuestra historia y así sentemos las bases de nuestro desarrollo político, económico y sociocultural. Promovamos las transformaciones necesarias para que Tenares mantenga su identidad, se fomente la creatividad y la convivencia social que propicie la felicidad de las presentes y futuras generaciones.
¡Qué la fuerza divina nos ilumine!
domingo, 11 de julio de 2010
Ciudadanos del mundo
El laureado escritor colombiano, premio Nobel de literatura en 1982, Gabriel García Márquez, decía en una de sus obras, que la vida no es la que uno ha vivido, sino la que uno recuerda y como la recuerda para contarla.
Márquez sabía muy bien, más allá de la imaginación y su creación literaria, que el ser humano está llamado a trascender y a explotar sus mejores facultades; que la búsqueda constante de la razón de la existencia debía aparecer como un imperante insustituible, obviando muchas veces la influencia que ejerce la magia de la memoria y el tiempo en nuestra vida.
Tomando como ejemplo la frase del insigne escritor, me viene a la mente el tema de la identidad y la nacionalidad, ya que estos factores tienen mucho que ver con el desarrollo de los pueblos. Cuanto más conscientes somos de nuestro origen y proyección, en mejores condiciones estaremos de afrontar nuestro futuro.
Sobre el sentido de nacionalidad e identidad, puedo decir que uno no necesariamente pertenece al lugar en donde uno haya nacido, sino donde nuestros sueños y los hechos más interesantes de nuestras vidas hayan tenido lugar. Los vínculos permanentes con los pueblos que amamos son los que nos hacen velar y luchar por el bienestar común; en ese sentido podemos comprender como una persona puede apreciar y valorar la cultura y la grandeza de varios pueblos a la vez e, incluso, hasta del mundo.
El sentido práctico de tener una visión universal humanística nos hace ser tolerantes, virtud del hombre civilizado, e incide directamente en el desarrollo de la consciencia social que se manifiesta en el amor por los pueblos; por eso muchos inmigrantes motivados por diferentes razones se establecieron a principio de siglo pasado en el pueblo que hoy llamamos Tenares y tanto fue su amor y su aculturación que prontamente terminaron asimilando sustancialmente la esencia cultural de nuestros campos, quedándose eternamente en la memoria histórica y espiritual de nuestra comunidad; en tal virtud muchos pueden hoy cantar a voz en cuello las famosas líricas de la canción que dice: No soy de aquí/ ni soy de allá/ no tengo edad ni porvenir/ y ser feliz/ es mi color de identidad. En este año especial y memorable del centenario de Tenares le damos la bienvenida a todos aquellos tenarenses ausentes que aman su tierra y a todos aquellos que de una u otra manera se sienten tenarenses y ciudadanos del mundo, porque saben valorar la belleza y la grandeza de nuestra tierra. Que sea el mes de octubre una preciosa oportunidad para el reencuentro y revalorización de nuestra identidad.
Aún con nuestras precariedades y carencias, entendemos que todo no está perdido, que los pétalos están siendo quitados, para que prontamente aparezca la hermosa flor granada. Es una manera optimista de visualizar un pueblo mejor.
Reconocemos que los grandes hombres y mujeres no tienen necesidad de promover sus buenas acciones, sabemos que hay muy buenos tenarenses diseminados en muchas partes del mundo, que sí les importa el futuro de nuestro pueblo y que de una manera anónima contribuyen con su granito de arena en el desarrollo de nuestra patria chica. Es propicia la ocasión para en este importante año del primer centenario de nuestro pueblo, convocar a todos los hombres y mujeres que se sientan ser tenarenses, no importa donde se encuentren, a que unan voluntades y que desde cualquier posición que ostenten, piensen en qué forma pueden contribuir para construir un Tenares mejor, con un mejor mañana y con un mayor grado de esperanza, para que el ‘‘ser feliz se erija como el único color de nuestra identidad’’.
jueves, 24 de junio de 2010
Primer Centenario de Tenares... ¿para qué celebrarlo?
Las generaciones futuras deben preservar los valores que nos dieron origen. Debemos decirles y enseñarles lo que se puede hacer para mejorar el futuro de Tenares, tomando en cuenta la educación de un ser humano íntegro.
La celebración de este primer centenario debe involucrar a nuestros campesinos, nuestros barrios, nuestras lomas, todas las secciones o parajes de nuestro municipio; este es el momento para convertirnos en verdaderos servidores de nuestra comunidad, promoviendo nuestros valores, nuestra salud, nuestro trabajo, cuidando nuestro entorno.
Como tenarenses, sin importar la situación económica, basta identificarnos como hijos de este pueblo. ¡Celebremos unidos!
*El autor es graduado en Ciencias Agrícolas de la Universidad Mundial Dominicana. Animador cultural y servidor social. Es miembro del Taller Literario Francis Livio Grullón de Tenares, donde contribuye a la preparación de los jóvenes interesados en la literatura. Ha publicado en algunas revistas y periodicos de la región nordeste y en medios alternativos del país. Es el Vicepresidente y Gerente General del Movimiento Artístico Hermanas Mirabal de la República Dominicana.





